Té. Tomás Kiri, 5 sept 2026
Verde, negro, oolong: todos vienen de la misma planta
Camellia sinensis es el origen de casi todos los tés. Lo que cambia es lo que pasa después de la cosecha.
Es uno de los datos que más sorprende en nuestras catas: el té verde, el negro, el blanco, el oolong y el pu-erh salen del mismo arbusto, la Camellia sinensis. La diferencia está en la oxidación, el mismo proceso que oscurece una manzana cortada.
Blanco: casi nada
Brotes y hojas jóvenes se marchitan al sol y se secan. Es el té más cercano a la hoja viva: suave, meloso, con poca cafeína. Prueba el Pai Mu Tan.
Verde: oxidación detenida
Las hojas se calientan apenas cosechadas (al vapor en Japón, en wok en China) para frenar la oxidación. Por eso conservan su color y su sabor vegetal. El matcha es un verde molido: te tomas la hoja entera.
Oolong: el punto medio
Se oxida parcialmente, entre un 15 y un 70 %. Es el territorio más amplio del té: del floral y cremoso al tostado y achocolatado.
Negro: oxidación completa
Las hojas se enrollan y oxidan por completo. Sabor más intenso, color ámbar o cobrizo y más estructura. En la India lo llaman simplemente «chai».
Si no te gusta el té verde, no descartes el té: quizá eres de oolong.
Pu-erh: tiempo
Un té que se fermenta y se añeja durante años, como un vino. Terroso, profundo y el favorito de muchos cafeteros que buscan una alternativa.


